Ley 2257.22-Set-1958

2257

Tratado de Amistad Perpetua y Tratamiento de Nacionales con Francia

Artículo 1º.- Apruébese en todas y cada una de sus partes el Tratado de Amistad Perpetua y Tratamiento de Nacionales entre Costa Rica y Francia, que fue firmado en San José, el día 2 de junio de 1955, y cuyo texto es el siguiente:

Tratado de Amistad Perpetua y Tratamiento de Nacionales entre Costa Rica y Francia

El Presidente de la República de Costa Rica y el Presidente de la República Francesa,

Animados del mismo deseo de reafirmar formalmente las excelentes relaciones de tradicional amistad entre ambas naciones, que determinan las cláusulas aún en vigencia del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, firmado en Guatemala el 12 de marzo de 1848, y aprobado por Costa Rica en Decreto Nº 19 del 7 de setiembre siguiente:

Deseando además facilitar que se radiquen nacionales de cada uno de los Estados, en el territorio del otro, convienen en celebrar un Tratado de Amistad y de Tratamiento de Nacionales, y al efecto designan como Plenipotenciarios:

El Presidente de la República de Costa Rica, al Excelentísimo señor Mario A. Esquivel, Ministro de Relaciones Exteriores; y

El Presidente de la República Francesa, el Excelentísimo señor Michel Leroy-Beaulieu, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante el Gobierno de Costa Rica:

Quienes, después de haber canjeado sus respectivos plenos poderes y de encontrarlos en debida forma, convienen en lo siguiente:

ARTICULO I

Habrá paz constante y amistad perpetúa y sincera, entre la República de Costa Rica y la República Francesa; así como entre los ciudadanos de ambos Estados, sin excepción de personas ni de lugares.

ARTICULO II

Los nacionales de cada una de las Altas Partes Contratantes pueden entrar libremente en el territorio de la otra Parte; permanecer, viajar y radicarse y salir en cualquier momento, sometiéndose a las disposiciones de las leyes de migración, policía, seguridad pública y de defensa nacional, que sean aplicables a todos los extranjeros.

ARTICULO III

Los nacionales de cada una de las Altas Partes Contratantes gozarán en el territorio de la otra Parte, del Tratamiento de la nación más favorecida, en lo referente a los derechos privados y civiles; y, especialmente, al de adquirir, arrendar y poseer muebles e inmuebles, y disponer de ellos de conformidad con la legislación vigente.

ARTICULO IV

Los nacionales de cada una de las Altas Partes Contratantes, bajo condición de reciprocidad efectiva, tendrán en el territorio de la otra Parte, como nacionales que gozan de privilegios de la nación más favorecida, el derecho de ejercer toda actividad comercial o industrial, así como todo oficio o profesión cuyo ejercicio no esté reservado exclusivamente a los nacionales.

ARTICULO V

Los nacionales de cada una de las Altas Partes Contratantes tendrán en el territorio de la otra Parte libre y fácil acceso ante los Tribunales de Justicia, en todas sus jurisdicciones, tanto para reclamar como para defender, sus derechos e intereses. Gozarán al respecto de los mismos derechos y ventajas de que disfrutan los nacionales.

Las cuestiones relativas a la "cautio judicatum solvi" y a la asistencia judicial gratuita, serán reglamentadas posteriormente por las Altas Partes Contratantes.

ARTICULO VI

Cada una de las Altas Partes Contratantes se compromete a no dictar, respecto de bienes, derechos e intereses legales poseídos en su territorio por nacionales de la otra Parte, ninguna medida de disposición, limitación o expropiación por causa de utilidad pública o de interés general, que no sea aplicable, dentro de las mismas condiciones, a sus ciudadanos o a los nacionales de cualquier otro Estado. El mismo principio rige respecto de las indemnizaciones a que den lugar tales medidas.

ARTICULO VII

1º.- Los nacionales de las Altas Partes Contratantes podrán ser obligados, ya sea en tiempo de paz o en tiempo de guerra, únicamente a las obligaciones civiles que se impongan a los nacionales y tendrán derecho a las mismas indemnizaciones que las leyes vigentes concedan a éstos.

2º.- Los nacionales de las Altas Partes Contratantes, bajo las reservas de casos particulares, que serán reglamentados mediante un acuerdo especial, quedan exentos, dentro del territorio de la otra Parte, de cualquier servicio militar en el ejército regular, en la policía o en las milicias, y de toda prestación militar personal, así como de toda  contribución en efectivo o en especie, que deba pagarse en sustitución de dicho servicio o prestación.

ARTICULO VIII

A reserva de las disposiciones contenidas en los acuerdos referentes a doble imposición que se hayan celebrado o que en el futuro se celebren, los nacionales de cada una de las Altas Partes Contratantes no quedan sujetos, dentro del territorio de la otra parte, a derechos, tasas, impuestos o contribuciones, bajo cualquier nombre que se les designe, diferente o más elevados que aquéllos que les correspondan a los nacionales. Se beneficiarán, asimismo, en las mismas condiciones que los del país, de las deducciones correspondientes a la base de imposición, y a las cargas de familia y de las reducciones o exenciones de impuestos o de tasas.

Las disposiciones precedentes no serán obstáculo para la percepción de tasas referentes al cumplimiento de las formalidades de migración o de policía, si dichas tasas se les cobra también a los demás extranjeros.

La cuantía de dichas tasas, no podrá ser superior a las de las tasas que se les cobren a los nacionales de cualquier otro Estado, de acuerdo con las disposiciones del artículo siguiente.

ARTICULO IX

Para la aplicación de las respectivas cláusulas del presente Tratado, los términos "tratamiento nacional" y "Nación más favorecida", deberán interpretarse en la siguiente forma:

a) Por tratamiento nacional se entiende el tratamiento otorgado a los nacionales de las Altas Partes Contratantes en su territorio respectivo, limitado en lo que concierne a la República Francesa, a la Francia Metropolitana.

b) Por tratamiento de Nación más favorecida se entiende, en lo que concierne a la República Francesa, el tratamiento otorgado a los nacionales de aquellos Estados extranjeros sobre los cuales Francia no asume la responsabilidad de representación internacional o con los que no haya celebrado o llegare a celebrar una unión aduanera o económica, y en lo que concierne a la República de Costa Rica, a los nacionales de cualquier Estado extranjero fuera de la América Latina.

ARTICULO X

Toda diferencia que surja entre las Altas Partes Contratantes relativa a la interpretación o aplicación del presente Tratado, que no se hubiere podido solucionar por la vía diplomática, será sometida, a gestión de una de las Partes, a una Comisión Conciliadora encargada de buscar una solución a la diferencia, y que estará integrada por un Representante de Costa Rica y un Representante de Francia. En caso de que dichos Representantes no hubieran podido llegar a un arreglo, dentro de los tres meses siguientes a la fecha en que la diferencia les fuera sometida, designarán, de común acuerdo, otro miembro para la Comisión, escogido entre los nacionales de un tercer país. Si no se llegare a un acuerdo sobre la escogencia de dicho tercer miembro, dentro de los dos meses siguientes, cualquiera de las Partes podrá solicitar del Presidente de la Corte Internacional de Justicia que proceda a la designación del tercer miembro de la Comisión, la que entonces tomará el carácter de Organismo de Arbitraje.

Dicho organismo fijará sus normas de procedimientos. Su decisión se tomará por la mayoría de votos de sus integrantes, y será definitiva y obligatoria.

ARTICULO XI

Las disposiciones del presente Tratado concernientes al tratamiento de nacionales, afectan únicamente a la Francia Metropolitana.

Se aplicarán también en cualquier momento a los otros territorios de la República Francesa, así como a los Estados y territorios en los cuales Francia asume la responsabilidad de las relaciones internacionales, mediante cambio de notas, cuando ambas Partes lo deseen.

ARTICULO XII

El Presente Tratado deberá ser aprobado de acuerdo con las formalidades constitucionales de cada país, y entrará en vigor quince días después del canje de los documentos de ratificación que tendrá lugar en París.

Tendrá una duración de cinco años y permanecerá en vigor después de ese término, mientras una de las Altas Partes Contratantes no le notifique a la otra, con aviso previo de seis meses, su decisión de hacer cesar sus efectos.

Es entendido que, en el caso de ocurrir una denuncia de este Tratado, por una de las Altas Partes Contratantes, las disposiciones relativas al tratamiento de nacionales serán las únicas consideradas como derogadas o anuladas, pero aquellos artículos relativos a las relaciones de paz y amistad, serán eternamente obligatorios para los dos países.

Firmado en San José, a los dos días del mes de junio de mil novecientos cincuenta y cinco, en dos ejemplares redactados ambos en español y en francés, teniendo ambos idiomas igual fe.

Michel Leroy Beaulieu. Mario A. Esquivel

Artículo 2º.- Rige a partir de su publicación.

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